¿Es un adicto al Medico?

Los pacientes que utilizan los recursos sanitarios sin justificación o en exceso son llamados ‘hiperfrecuentadores’. La mayoría de las veces sus problemas son más psicológicos que físicos.
Los pacientes ‘hiperfrecuentadores’, acuden arbitrariamente a la consulta doce o más veces al año y son un entre un cinco y un diez por ciento de los asignados a un médico.
El primer paso para resolver el problema es saber si existe: en este caso consiste en darse cuenta de si uno es un paciente somatizador: alguien que manifiesta el estrés ante acontecimientos vitales adversos a través de síntomas físicos, sin que exista una enfermedad real que los justifique.
Para ser considerado alguien que ‘somatiza’, es decir que transforma los problemas psíquicos en síntomas orgánicos de manera involuntaria, hay que padecer al menos cuatro síntomas dolorosos, relacionados con igual número de sistemas orgánicos diferentes.
Esto es: dolor (abdomen, dorso, articulaciones, extremidades, recto); gastrointestinal (al menos dos síntomas diferentes al dolor: náuseas, vómitos, diarrea, intolerancia alimentaria); síntomas sexuales (al menos uno: disfunción eréctil o eyaculatoria; menstruación irregular y polimenorrea) y síntomas pseudoneurológicos (al menos uno, como mareos).
Si éste es su caso, es muy probable que su problema se encuentre más en su propia mente en lugar de hallarse en sus células, tejidos u órganos, señalan los expertos de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN).
El perfil de los hiperfrecuentadores es el de una mujer, casada, mayor de 50 años y nivel de estudios bajo. La mayoría de ellos tienen la necesidad de que sus padecimientos sean validados y legitimados por los médicos.
Por lo general, el somatizador manifiesta el estrés ante acontecimientos vitales adversos a través de síntomas físicos. La situación más habitual es la de un paciente que se queja siempre del mismo dolor y al que, a pesar de hacérsele muchas pruebas, nunca se le llega a diagnosticar una dolencia orgánica.
Para el doctor Javier García Campayo, de la Unidad de Psiquiatría del Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza, ‘los somatizadores son personas que tienen enfermedades psiquiátricas, principalmente ansiedad y depresión, pero que se muestran en forma de síntomas físicos’.
Este tipo de pacientes está convencido de que tiene una enfermedad física y demanda pruebas complementarias para hacer desaparecer sus síntomas. Las somatizaciones pueden ser agudas ‘si hay síntomas de corta evolución- o crónicas -cuando el paciente presenta más de seis meses de evolución.
Dentro de los somatizadores hay otros grupos como los hipocondríacos, que muestran un miedo y preocupación exagerada ante la posibilidad de desarrollar una enfermedad grave y que solicitan pruebas y exploraciones.
También hay pacientes que se quejan de un dolor intenso que no puede explicarse completamente por un proceso psicológico o somático (trastorno por dolor somatomorfo) y otros que presentan síntomas físicos pseudoneurológicos consistentes como parálisis, ceguera y confusión (trastorno por conversiÛn).
POR LA SOLEDAD.
Los especialistas coinciden en que gran parte de los hiperfrecuentadores también acuden a consulta debido a motivos de problemática social.
‘Muchas personas, sobre todo ancianos, no tienen una red social (familia, amigos) y esto hace que intenten construirla con los profesionales sanitarios’, explica García Campayo.
Se ha observado que estos pacientes tienen una mayor prevalencia de enfermedades somáticas cránicas, enfermedades psiquiátricas: depresión, ansiedad, trastornos de personalidad.
‘Muchos hiperfrecuentadores padecen somatización. Por eso es excepcional que un hiperfrecuentador no tenga una enfermedad psiquiátrica, principalmente ansiedad y depresión somatizada’, añade el especialista.
Según el doctor José Ángel Arbesu, coordinador de Salud Mental de SEMERGEN, ‘el tratamiento de estos pacientes se basa en una escucha activa, exploración física y, si son necesarias, pruebas complementarias y técnicas de psicoterapia’.
Es posible que, ante la sospecha de una enfermedad psiquiátrica, se envíe al paciente a Salud Mental para tratarlo con psicofármacos o psicoterapia, pero en general todos vuelven todos al médico de Atención Primaria, pues es el especialista que debe realizar su seguimiento y valorar todos sus nuevos síntomas.