Los Obama se adaptan a Washington

Cumpliendo con antiguas tradiciones, como la de los retratos oficiales de la Casa Blanca, y con deseos personales, como los de un contacto más directo con la gente, la familia Obama se adapta a su vida en la capital estadounidense. También Washington se amolda al presidente: las escuelas abrieron en el último temporal de nieve después de que Obama se extrañase de que sus hijas se quedasen sin clase por una ‘pequeña’ nevada.
El pasado 2 de marzo, las escuelas de Washington abrieron pese a la gran nevada caída en la capital estadounidense. Y fue noticia que levantó incluso controversia, porque hasta entonces lo habitual era que permaneciesen cerradas.
La razón, según muchos medios de prensa, es que el presidente del país, Barack Obama, se había extrañado el 28 de enero de que sus hijas, Sasha, de siete años, y Malia, de diez, se quedasen sin acudir a la escuela por una ‘pequeña’ nevada.
‘La escuela de mis hijas cerró hoy, ¿y por qué?. Por un poco de hielo’, dijo el presidente, y añadió que con un día así en Chicago su hija de siete años ‘hubiera salido al recreo fuera’.
El alcalde de la ciudad, el demócrata Adrian Fenty, se mostró dolido por estos comentarios, y explicó que la decisión de cerrar las escuelas ‘no se tomó a la ligera’.
Es una anécdota entre otras que muestra la adaptación de los Obama a su nueva ciudad, y en la que la primera dama está también teniendo amplias parcelas de protagonismo.
Así, tras la presentación de su retrato oficial en la Casa Blanca - en la que Michelle Obama aparece en el Salón Azul con un vestido negro sin mangas y collar de perlas, la primera dama realizó uno de sus primeros actos oficiales en solitario y en un ambiente alejado de lo festivo: visitó el cementerio de Arlington, en las afueras de Washington, el Museo de las Mujeres de las Fuerzas Armadas que rinde homenaje a las mujeres en el ejército.
La primera dama, en un traje de chaqueta blanco y negro, pidió en su discurso que los estadounidenses hagan cuanto puedan por apoyar a las familias de los militares y recordó el peso que acarrean cuando sus seres queridos se ven desplegados.
"Debemos hacer cuanto podamos para rendirles homenaje apoyándoles no sólo de palabra sino de obra", declaró la primera dama de EE. UU., que desde la campaña electoral ha expresado su interés en trabajar con las familias militares.
UN ‘HOGAR’.
Lo cierto es que, a un mes y medio de su llegada a la Casa Blanca, la familia Obama ya la siente como ‘un hogar’, según declara la primera dama estadounidense en una entrevista a la revista española ‘Hola’.
Michelle Obama es protagonista también de la portada del número de marzo de "Vogue", fotografiada por la prestigiosa Anne Leibovitz, como ya hizo en su día Hillary Clinton cuando llegó a la Casa Blanca.
En ‘Hola’, Michelle Obama habla de su experiencia como primera dama y su vida en la Casa Blanca, que el matrimonio presidencial inicia cada día a las cinco y media de la mañana para hacer ejercico y después desayunar juntos unos "humildes gofres".
Michelle y Barack se han propuesto que sus hijas vivan en un ambiente completamente familiar.
‘Todas las noches nos sentamos a cenar con las niñas y hacemos un juego que se llama -rosa y espina-, y cada uno cuenta su rosa y su espina del día’, declara la primera dama a la revista española.
Los Obama se han empeñado en que las pequeñas sigan haciendo su vida como en Chicago, por eso se hacen las camas, lavan sus platos después de la cena y ordenan su habitación.
Eso sí, durante la cena con los gobernadores de la nación -su primera gran recepción oficial en la Casa Blanca- Michelle explicó con su proverbial sentido del humor que a su hija menor, Sasha, no le gustan las espinacas, y que el personal de la cocina afronta una gran "prueba" al preparar alimentos para menores, a los que no suelen enloquecerle las verduras.
En lo personal, Michelle Obama, abogada de profesión, afirma que el único aspecto que no cuadra con sus expectativas en su nuevo trabajo es la falta de un sueldo.
La familia, la fe, los valores en los que fue educada, los mensajes de sus padres, son algunos de los pilares en los que se sustenta la primera dama para no perder el equilibrio.
"Crecí, por mi familia, con una fuerte conexión con la fe y la religión, y estamos intentado dar a nuestras hijas unos cimientos básicos, comprensión y respeto por Dios", asegura.
UN HOMBRE TRANQUILO.
Otras de las preocupaciones de los Obama, como ya ha declarado en múltiples ocasiones el presidente de EE. UU. es la de no perder el contacto con la realidad del pueblo estadounidense.
Como declaró Michelle durante una visita a un centro hispano de la capital, en lo que fue su primer contacto con la comunidad latina desde que llegó a la Casa Blanca, ‘ahora vivimos aqu’, ya no somos visitantes en Washington, esta es nuestra comunidad y estoy aquÌ porque queremos ser parte y estar comprometidos con ella".
Obama contó a los niños que estaban "cansados de estar en la Casa Blanca" y, por lo tanto, quisieron hacer una visita. "Nos han dejado salir", añadió la primera dama, entre las risas de los pequeños.
Precisamente sobre las presiones del cargo de presidente de EE. UU. le preguntan a la primera dama en la revista ‘Hola’, y ella responde sobre Barack Obama: ‘Lo veo encantado. No veo que le pese el cargo. Es una persona calmada y con la ideas claras de una forma que me reconforta como ciudadana’.